
República Checa es uno de los destinos preferidos de la Europa Central. Si hay una palabra para definirla, es belleza, ya que sus muchos años de historia la han convertido en heredera de un patrimonio valioso, que cada año acuden a conocer en primera persona miles de visitantes.
La antigua Bohemia cuenta con nada menos que 16 sitios declarados Patrimonio de la Humanidad. El centro histórico de Praga es uno de ellos. En él se concentran el Castillo de Hradcani, la Catedral de San Vito, el Puente Carlos y la Ciudad Vieja, y numerosos palacios e iglesias que, en su mayoría, fueron erigidas en el siglo XIV.
Otras ciudades importantes y con gran encanto son Brno, Ostrava, Pilsen y Liberec, en el norte. Cada una con sus propias tradiciones, tienen todas en común el cuidado de sus centros históricos y un agradable ambiente bohemio. Otros lugares, alejados de las rutas más habituales pero igual de importantes, son los Jardines y el Castillo de Kroměříž, la aldea histórica de Holašovice o la Columna de la Santísima Trinidad, en Olomouc.
El país de los escritores Franz Kafka y Milan Kundera, entre otros intelectuales célebres, festeja la cultura como pocos. Son habituales las ferias literarias, los festivales cinematográficos y posee una importante escena teatral y musical.
En la gastronomía checa destaca la cerveza, que se elabora de forma artesanal en muchos casos y cuyos procesos de fabricación se pueden visitar. La Pils o Pilsner es la más famosa, pero los checos son grandes expertos en sus muchos tipos y sabores. El becherovka, el fernet y el espumoso conocido como sekt son vinos con gran arraigo.
Reserva tu coche de alquiler en República Checa con precio mínimo garantizado.
