
Hay pocas ciudades comparables a Skelleftea en todo el norte de Europa. A su emplazamiento único, que le da una asombrosa belleza, se le une una vida cultural y social muy atractiva. Aunque es destino habitual en los viajes concertados a Suecia, ya que es la puerta de entrada a la región de Laponia, son muchos también los viajeros que deciden viajar hasta ella expresamente.
Rodeada de frondosos bosques y junto al Báltico, Skelleftea representa el ideal sueco cumplido entre el desarrollo económico de las ciudades y la sostenibilidad del medio ambiente. Apodada ‘la ciudad del oro’ por la importancia que tiene la extracción del preciado material en la vida de la urbe, uno de los grandes atractivos que ofrece es la observación de auroras boleares, un espectáculo único de la naturaleza.
Una de las comidas típicas en la zona es el kladdkaka, un pastel de chocolate al que se hecha nata por encima y que resulta muy sabroso. El alce es una apreciada carne, y en cuanto a bebidas, la cerveza y el vodka tienen un puesto preferente en todas las celebraciones familiares.
Alquilar un coche en Skelleftea es, no solo recomendable por lo práctico que resulta, sino muy aconsejable para acceder a recónditos lugares y visitar espacios de naturaleza virgen. En las cercanías de la ciudad se pueden realizar excursiones en trineo, conducir motos de nieve, disfrutar de safaris en los que se avistan alces, e incluso conocer las arraigadas costumbres de los pescadores locales.
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