
Oslo siempre sorprende. La capital de Noruega, localizada en el sur del país, es una de las ciudades más ecológicas del mundo y un centro cultural imprescindible en el norte de Europa. No son pocos los que cada año la eligen, o por su interés histórico y artístico, o por ser el perfecto punto de partida antes de viajar hasta los célebres fiordos noruegos.
El Ayuntamiento de Oslo, una curiosa edificación, es el escenario en el que cada año se entrega el Premio Nobel de la Paz. El Palacio Real, levantado en el siglo XIX, es un edificio de tres alturas que sirve de residencia a los reyes noruegos. Uno de los mayores símbolos de la capital es la Fortaleza de Akershus, un conjunto de edificaciones de carácter militar con su origen en la Edad Media.
Los aficionados al deporte disfrutarán con una visita al trampolín del salto de esquí de Holmenkollen, el más moderno del mundo. En su interior se encuentra el Museo del Esquí, un deporte en el que Noruega ha contado siempre con campeones internacionales. No es aconsejable dejar la ciudad del pintor Edvard Munch sin visitar tanto el Museo de Barcos Vikingos, como la Galería Nacional y el Museo de Historia Natural. Los tres cuentan con verdaderas joyas en su interior. La Casa de la Ópera está abierta a los visitantes, al igual que el pintoresco Parque de las Esculturas de Vigeland.
La excelente red de carreteras de Noruega aconseja alquilar un coche en Oslo con el que moverse con comodidad. Con él se pueden visitar localidades próximas como Sandvika, Fredrikstad, e incluso la vecina Suecia.
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